27 jun. 2012

Análisis - Assassin's Creed Revelations



Tras tres entregas, y varios millones de copias facturadas, tocaba en Ubisoft cerrar el círculo allá iniciado por 2007 cuando 'Assassin's Creed' llegó al mundo. Y yo aquí no quiero entender de trilogías, ni sagas, ya que concibo esta franquicia más bien como una serie, y aunque el tercer episodio numerado está en camino para finales de este año, lo cierto es que 'Assassin's Creed Revelations' es el final de un arco argumental que nos ha llevado de Acre a Constantinopla, pasando por la Italia renacentista.

En este camino paralelo que han emprendido la industria cinematográfica y la de videojuegos, o camino conjunto, que para eso las dos son industrias, de explotar al máximo todo aquello que da beneficios, Ubisoft ha emplazado a su franquicia estrella en una posición privilegiada. El anuncio de su entrega anual no solo no desata la ira de la comunidad como le ocurre a Activision con Call of Duty, si no que tiene un feedback que aprecia las novedades que brinda cada entrega: y es que si algo ha aprendido a hacer la franquicia de los asesinos es a envejecer siendo fiel a su esencia.

Y es que ahora controlamos a Ezio en Constantinopla, pero se parece mucho a cuando restaurábamos Roma, o cuando nos cruzamos media Italia en busca de una dichosa manzana dorada. La esencia es la misma, lo que ha ido mejorando es la experiencia. Cada entrega hace el control más preciso, nos ofrece más recursos, nos enseña una ciudad más viva y nos sumerge un poco más en su subversiva historia de persecuciones, conspiraciones y del gato y el ratón.

YOLO
No se debe olvidar tampoco que esto es un blockbuster, que es para todo los públicos, que tiene que entrar por los ojos. De ahí el esfuerzo por darle el punto de acción desmesurada, esas escenas poco jugables pero tremendamente espectaculares que harán que los más pequeños limpien el suelo con la mandíbula. El giro hacia "lo Uncharted" (permítanme que use esta expresión, además, este es mi blog y me lo follo cuando quiero) es más habitual de lo que uno querría, pero no nos dejemos engañar: eso no es Assassin's Creed.

Assassin's Creed es amplitud. Es horas buscando estandartes, restaurando locales, explorando tumbas, entrenando aprendices, brincando por los tejados, incluso defendiendo nuestros gremios de asesinos al más puto estilo Tower Defense. ¿Tower Defense? Si, una de esas inclusiones locas cuyo único propósito es que el gafaplasta de turno no diga "Es más una expansión que un juego completo en si". Acompáñese con un acento afrancesado y una risa de gorrino al terminar. Bombas (ahora ya no solo de humo, si no de las que hacen dañito) y el gancho (a.k.a "vamos a hacerte escalar un poquito más rápido después de tres entregas puteándote") son las otras incorporaciones. Mientras que estas dos últimas suman a la jugabilidad del título, el sistema de Tower Defense no termina de funcionar como debería, y terminamos dando las gracias por lo poco que se deja ver, pues es aburrido y adolece de una terrible interfaz.

Ezio cuenta en esta ocasión con un aliado de lujo: el futbolista Zlatan Ibrahimovic
Algo de lo que me di cuenta mientras jugaba esta entrega es de que el juego ha conseguido algo que en las anteriores entregas era un punto negativo. Ya no da la sensación de que el juego es demasiado fácil, si no de que realmente somos superiores. El combate ha bebido mucho de los Batman de Rocksteady y ahora es más dinámico y disfrutable visualmente: si, está guionizado hasta decir basta, pero uno no deja de sentir satisfacción cuando nos ventilamos a media guardia sin sufrir un rasguño. Se agradece también la inclusión de enemigos que suponen una amenaza, que para ser un asesino pocas veces nos hemos visto con el agua al cuello y ya tocaba: correr cuando te superan en número es ahora una opción a la que recurriremos más de lo habitual, especialmente cuando tus enemigos llevan pistolas.

Una de las metas que se había puesto la saga era la de hacerte sentir verdaderamente como el lider de la hermandad. En la anterior entrega pusieron un sistema de ayudas bien bonico y que aquí han tenido a bien de conservar. Aquí lo han llevado un paso más allá y acompañaremos a nuestros discipulos en diversas misiones que servirán de rito de paso para su ascenso a maestros asesinos. Misiones muy parecidas entre si pero que no se hacen repetitivas. Y entre tanta misión, tanto organizar los ataques a lo largo del globo, tanta búsqueda de reliquias y tanta tutoría de pupilos, coño, uno termina hasta arriba de tareas y termina sintiendo la presión de ser el presidente de esta nuestra hermandad (venga, va, esta pasádmela). 


Y hasta aquí hemos llegado. Assassin's Creed da un paso adelante y dice adiós a Ezio y Altaïr antes de dar un salto de águila directo a la nueva entrega, y estadios finales de la trama que nos ocupa. Toca pasar las últimas horas con dos personajes ya icónicos y poner punto y final a sus historias. Todo esto aderezado de los elementos que ya conocemos, junto con uno de los apartados gráficos más fardones del momento. Y es que es ahí donde reside la gracia del Assassin's anual. Es lo mismo de siempre, pero se adapta, se disfraza, y sentimos que estamos jugando a un juego completamente nuevo. ¿Y acaso no es  engañarnos de este modo lo que un maestro asesino haría?



Ficha

Título: Assassin's Creed Revelations

Desarrolladora: Ubisoft Montreal, Ubisoft Annecy, Ubisoft Massive, Ubisoft Quebec, Ubisoft Singapore, Ubisoft Bucharest. (Ubisoft ENTERA, vamos).

Distribuidora: Ubisoft

Plataformas: PlayStation 3, Xbox 360, PC

Valoración: 92/100

1 comentario:

  1. No creo que lo disfrute tanto como tú, pero si dices que animan lo de los combates ya me espero una mejora significativa, porque era el gran cáncer de la saga. Vamos, que HABRÁ QUE JUGARLO.

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