19 nov. 2012

Análisis - Need for Speed: Most Wanted

Ogh, mierda, este no. Bueno, el otro. 
Desde que de pequeño me volviera loco intentando hacer todos los movimientos apuntados en esa hoja de papel al comienzo de 'Driver', mi historia con los juegos de conducción ha tenido sus mas y sus menos. Perdí la fe completamente con 'Gran Turismo 3: A-Spec' y 'Need for Speed: Underground 2', dos juegos que no consiguieron engancharme en absoluto, y hasta que el 'Burnout Paradise' de Criterion me animase, pasé por una larga etapa en la cual lo único bueno que tenía que decir sobre este género era respecto a la pantalla de game over del 'Sega Rally'.

Ahora bien, aunque en su momento me pareció un juego más, con el tiempo 'Burnout Paradise' ha envejecido muy bien en mi recuerdo, y desde que Criterion anunciasen estar tabajando en esta suerte de sucesor espiritual, 'Need for Speed: Most Wanted' ha estado en mi radar. La filosofía es la misma, pero esta vez los medios son ilimitados, y todos los factores se dieron para que la desarrolladora británica hiciera el mejor juego posible. 

Y es que llamo a esta nueva entrega de la marca de conducción de EA "sucesor espiritual" no porque sea el mismo equipo el que está encargado de su desarrollo o porque hayan adoptado una manera de entender el juego, con mundo abierto, varias tareas secundarias completistas y competitividad fomentada con el uso de marcadores, si no porque este Need for Speed se rige, o más bien, no se rige, por el caos. 'Need for Speed: Most Wanted' es un juego de velocidad, de destrucción, de caos, de imprevisibilidad, de decisiones tomadas al milimetro, de carreras que se ganan en el sprint final, de títulos que se pierden por el más puro azar.

¡Bruuum!
Criterion en este sentido ha sabido orquestrar muy bien el caos de sus carreras con la disposición del mundo abierto que nos presentan y como movernos por el. Easydrive, el menú al que podemos acceder en todo momento pulsando las flechas de dirección nos muestra las carreras disponibles para nuestro coche (cinco por cada), las opciones de personalización, y diferentes retos disponibles para el mismo, así como el resto de coches disponibles. Se agradece que no hayan optado por una concepción del título con valores narrativos: 'Need for Speed: Most Wanted' no los necesita, y no los echa en falta.

La trama principal, por llamarla de ese modo, consiste en diez carreras contra los conductores más buscados de Fariheaven, la fantástica ciudad que han puesto a nuestra disposición, diez excusas para diez adrenalínicas carreras hasta convetirnos en el más buscado de la metrópolis, que para eso se titula el juego así. Y nada más, Criterion ha planteado un juego que podamos jugar al completo desde el principio, sin ninguna clase de restricción: por eso todos los coches están disponibles desde el primer instante, y lo único que tenemos que hacer para conducirlos es eso, encontrarlos y conducirlos, y ni eso, Easydrive nos lo pone todo más fácil incluso en esto.

El componente social está más presente que nunca, todos los radares, saltos, o carreras que hagamos quedarán registradas con nuestra puntuación y las de nuestros amigos, y ahí es donde empieza el pique, porque no lo negemos, mola mucho ver nuestra jeta en un cartel y hacer saber a resto que ahí hemos dejado nuestra pequeña huella para la gloria. El modo multijugador está planteado de la misma manera que el de un jugador: ciudad abierta y consecución de diferentes pruebas: es más confuso y no nos da la posibilidad de darles la espalda a nuestros compañeros, pero es un añadido que incrementa la competitividad.

¡Swaaash!
Adornar con todos estos detalles este juego de conducción es lo que hace que se vea que Most Wanted es un juego realizado con mimo, bien pensado. Pero al final, lo que importan son los coches y las carreras, y ahí tampoco han fallado. El repertorio de coches es muy amplio, y cada cual se conduce de una manera diferente: es cuestión nuestra encontrar el estilo que más nos guste, pero aún así el juego se las arregla para que querramos probar más coches y por lo tanto más modos de conducción. Se han reducido las opciones de personalización de nuestros autos en pos de una mayor comodidad a la hora de montarlos según la prueba que nos apetezca: cada coche tiene cinco carreras en las que iremos desbloqueando todas las mejoras, suscepitibles estás de una aún más que recibiremos al realizar determinadas acciones con nuestros coches. Montar nuestro coche es rápido y es sencillo, gracias de nuevo a los cómodos menús que han sabido desplegar.

Las carreras, que son al fin y al cabo el alma del juego, son rápidas, caóticas y muy, muy macarras. Y es que Most Wanted es un juego excesivo que aún así sabe no terminar cayendo en la parodia. Las carreras son un delirio de metal, mobiliario urbano y coches accidentados por doquier: se deciden al milímetro, en cuestión de segundos. Most Wanted consigue al fin dar sentido al título del juego, y es que en sus carreras (aunque en sus paseos urbanos también) la velocidad normal es 200 km/h, y la ruta más corta entre dos puntos el óxido nitroso.

¡Brum, brum!
El apartado visual, por otro lado, es una pura delicia. Los efectos de iluminación son perfectos, y lo son en todo momento: muchas veces veremos cegada nuestra visión por la puesta de sol, incluso durante alguna carrera, pero si apuestas por la perfección has de ir con ella hasta el final. Potenciado visualmente por el Frostbite 2.0, aunque no queda claro si empleado desde el comienzo de la construcción del juego, Most Wanted poco tiene que envidiar al resto de simuladores que apuestan más abiertamente por el realismo: en este caso, el giro hacia el arcade es evidente, pero justificado.

Dicen que las luces más brillantes hacen las sombras más oscuras, y Most Wanted no es un juego perfecto. Aunque en Criterion han sido muy inteligentes y han conseguido disimularlo muy bien - quizá hasta justificarlo - con las carreras propias para cada coche, es un juego que recicla bastante carreras y diferentes pruebas. De hecho, los modos de juego se han reducido a cuatro: sprint, carrera por vueltas, emboscada y prueba de velocidad. Mientras que las dos primeras se diferencian entre que una presenta un circuito cerrado y la otra es un tramo con principio y fin, las dos últimas nos proponen escapar de la policía en un tiempo determinado y hacer un tramo de carretera a una velocidad de media peligrosamente alta. Y esto es tremendamente divertido.

Pero también lo repetimos en muchas ocasiones. Uno puede llegar a terminar saturado de alguna carrera en particular, y termina echando de menos algo más de variedad, como por ejemplo, la caza de los coches de nuestros rivales del modo principal, que tenemos que derribar: algo que se usa muy poco y es realmente divertido. A esto se extienden dos cosas más, por un lado, la secuencia de apertura que acompaña a cada carrera, de un valor artístico indudable pero que sobra bastante, sobre todo teniendo en cuenta que repetiremos las pruebas muchas veces y no hay manera de que la cinemática inicial no carge. La otra pega son las animaciones que vemos cuando tenemos un accidente: breves y consistentes en nada más que nuestro coche dando vueltas de campana, pero que nos sacan durante un breve instante del furor de la carrera, y que a veces -por lo mucho que se repetirán - pueden llegar a saturarnos.

¿Brum?
La policía en este sentido juega un doble papel similar: durante muchas carreras, o mientras simplemente paseamos, la policía irá tras nosotros con todas sus fuerzas: cuando en la mayoría de las ocasiones esto añade una piza más de locura al cóctel de caos que en Criterion han preparado, a veces puede llegar a ser realmente molesto, no siendo esto necesariamente un fallo, ya que está pensado para que sea así. Pero si que hay aquí un doble valor, cuando nos apetecen, las persecuciones son una delicia y un verdadero desafío, pero cuando tenemos "prisa", pueden llegar a ser un verdadero dolor de cabeza. Gajes del oficio, ser un corredor prófugo tiene sus desventajas.

Al final estos son detalles que no afean un juego incontestable, casi perfecto, que mira al resto de títulos de conducción por el retrovisor (JE, ¿lo pilláis?). Criterion se la ha sacado, han aporreado la mesa, y seguramente la han roto también. 'Need for Speed: Most Wanted' es un juego amplio, al que puedes tanto darle numerosas horas de tu vida como acudir para la ocasional dosis adrenalínica. Un juego honesto, un juego loco, y seguramente el mejor juego de conducción que veremos en esta generación. ¿Qué puede decir uno del título que le ha reconcilado con todo un género videojueguil?


No perdamos las buenas costumbres.

Pd: La banda sonora es un severo dolor en los cojones, uno llega a echar de menos el Girlfriend de la Lavigne en 'Burnout Paradise'.


Ficha

Título: Need for Speed: Most Wanted
Desarrolladora: Criterion Game
Distribuidora: Electronic Arts
Plataformas: PlayStation 3, Xbox 360, PC, PlayStation Vita
Valoración: 95/100








No hay comentarios:

Publicar un comentario